R. E. S. E. Ñ. A: . . Roma, Septiembre de 1975. Donatella Colasanti y Rosaria López, 17 y 19 años respectivamente, dos chicas de clase trabajadora, tienen la mala fortuna de cruzarse en el camino de tres monstruos: Andrea Ghira, Angelo Izzo y Gianni Guido, tres "Parioli", apodo cuyo origen procede del barrio con el mismo nombre en el que vivían y que sirvió para acuñar a una generación de jóvenes delincuentes niños de papá pertenecientes a la burguesía Romana y relacionados con grupos fascistas que despreciaban a las clases inferiores. Con la promesa de una fiesta en casa de uno de ellos, se las llevaron a una villa propiedad de los padres de Ghira en Circeo, a 100 kms de Roma, y allí, por turnos, durante 48h las torturaron, violaron y finalmente asesinaron. O eso creían ellos. La Masacre del Circeo se llamó al crimen que conmovió a la sociedad italiana. Una vez decidieron que ya era suficiente, metieron los cuerpos en el maletero de un Seat 127 y volvieron a Roma para deshacerse de ellos, pero antes pararon a cenar en un restaurante. Increíble pero cierto. Ese fué el momento exacto en que Donatella despertó junto al cadáver de Rosaria, y gritando a pleno pulmón y aporreando la puerta del maletero, consiguió que alguien que pasaba por allí la oyera y la rescatara. Un periodista, con una absoluta falta de respeto y empatía, captó una foto del instante en que la sacan del coche: magullada, desnuda, ensangrentada y con la mirada perdida. Aún se puede encontrar esa foto si se googlea "Masacre del Circeo". El horror de la posteridad. Nunca se recuperó de aquel suceso. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo sobrevive alguien a algo así y continúa con su vida? Resulta imposible de imaginar. La cosa, sin embargo, no acaba aquí. Guido y Angelo fueron detenidos y condenados a sendas cadenas perpetuas que no cumplieron. Uno porque le rebajaron la condena por pagar sus padres una indemnización a la familia de Rosaria y el otro porque tras protagonizar varias fugas se convirtió en colaborador de la justicia, revelando su relación con grupos fascistas españoles que le llevaron a, según él, asesinar por encargo a Pertu, un miembro de la banda ETA. Muy loco todo. [Continúa en comentarios...]